Norman Viento y El Viaje a Niguna Parte (1)
Norman Viento y El Viaje a Ninguna Parte
23 diciembre, 2002
A la atención de Probablemente nadie:
“Hoy es el primer día de mi vida. ¿sabes? Desde que te fuiste nada ha sido igual, las mañanas son largas, las comidas sosas, las tardes se me hacen interminables y las noches...aburridas. Pasó mucho tiempo, demasiado, hasta que logré acostumbrarme a tu ausencia, a mi soledad, a tu silencio. Es curioso, alguna vez te acusé de hablar mucho y no sabes lo difícil que se me hizo aprender a no oírte, mirar a mi lado y no ver nada, no escuchar nada, no sentir nada. Es verdad, alguna vez también me quejé de tu respiración, fuerte, a veces casi forzada y al poco me sorprendía escuchando la mía propia, en medio de nada y era horrible, ¡mi respiración era horrible!, la tuya perfecta, rítmica, graciosa y acompasada. No sabes, puede que nunca sepas lo que te eché de menos, exactamente lo mismo que antes te echaba de mas, y lo que me dolió jurarme a mi mismo que no te volvería hablar y saber con certeza que no lo haría, porque somos tan absurdos, que el rencor nos puede, y a ti te hizo irte lejos , y a mi odiarte.
El primer día de una nueva vida. cuántas veces me habré propuesto cambiar en algo, aunque fuese en el mas mínimo detalle, mi aburrida vida. Cada año en nochevieja hacemos los mismos y ridículos cometarios que el día dos de enero habremos olvidado: “seré mejor persona, el primero en el trabajo, haré mas deporte, cuidaré mas de los míos...” y cuántas personas pensaran lo mismo que yo, hoy, en este mismo momento, en cualquier lugar de esta ciudad...no soy nada original. Ni la naturaleza me bendijo con el don de la belleza, creo que tampoco soy simpático. La verdad, fui muy afortunado de tenerte.
Eras lo único que me ataba a esta ciudad, sabes que siempre quise marcharme, se me quedaba pequeña, no encontraba nunca lo que buscaba, no sabía lo que buscaba. ni me gustaba su aire, ni sus calles, ni su frío invierno... mucho menos su gente rebosante de hipocresía y falsa moralidad. Pero este es el último invierno que paso aquí, me marcho a empezar de nuevo, esta vez de verdad, ser el nuevo en un lugar nuevo, donde no haya pasado, donde pueda inventarme a mi mismo, volver a moldearme, enmendar viejos errores y no tener que arrepentirme de nada. Porque me he acostumbrado a tu ausencia, a mi soledad y a tu silencio...pero es fácil recordarte, y no dejo de hacerlo entre estas paredes que compartimos juntos, quizá sea un cambio de aires lo que mas me convenga ahora. Y llámalo huir si quieres, no me importa, porque estoy cansado de aparentar ser valiente”.
Norman Viento.
Así rezaba la nota que Norman dejó sobre la mesilla de noche, al lado izquierdo de la cama, donde ella solía dormir, y que nadie, probablemente nadie mas que el propio Norman a su regreso, si es que regresaba, iba a leer nunca...

1 Comments:
besos de colores. carla
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